Sinónimos y antónimos
Los sinónimos son palabras que tienen significado igual o semejante entre sí. Por ejemplo: El paisaje es lindo. / El paisaje es bello.
Los antónimos, en cambio, son palabras que tienen significado opuesto. Por ejemplo: El paisaje es lindo. / El paisaje es feo.
Tipos de sinónimos
La sinonimia se suele dividir en:
- Sinónimos totales. Las palabras son intercambiables, es decir, una puede reemplazar a la otra en la oración, sin importar el contexto. Por ejemplo: automóvil/carro.
- Sinónimos parciales. Las palabras son sinónimas en uno solo de los sentidos que tienen. Por ejemplo: cálido/caliente.
Sin embargo, las palabras suelen presentar muchos matices de sentido y ninguna puede ser el equivalente perfecto de otra en todos los contextos. Es por eso que muchos lingüistas afirman que la sinonimia total y perfecta no existe. En función de esto, según el significado de las palabras y el tipo de semejanza que se establece entre ellas, la sinonimia se puede clasificar en:
- Sinónimos conceptuales. Las palabras aluden a un mismo concepto o referente y podrían ser intercambiables, pero distintos hablantes preferirán usar una por sobre la otra. Por ejemplo: escuela/colegio.
- Sinónimos contextuales. Las palabras pueden intercambiarse solo en determinados contextos, en los que sus significados coinciden. Por ejemplo: comida/alimento.
- Sinónimos referenciales. Las palabras remiten al mismo referente, pero no significan exactamente lo mismo. Es lo que ocurre, por ejemplo, con los hipónimos e hiperónimos. Por ejemplo: limonada/bebida.
- Sinónimos de connotación. Las palabras no significan lo mismo, pero connotan lo mismo en alguno de sus sentidos. Por ejemplo: Eres el Maradona de los negocios. En este caso, Maradona funciona como sinónimo de genio.
Tipos de antónimos
Según el tipo de oposición que se establece entre las palabras, los antónimos pueden ser:
- Antónimos absolutos. Las palabras expresan ideas completamente contrarias. Por ejemplo: simpático/antipático.
- Antónimos relativos. Las palabras se oponen parcialmente o, si bien tienen un significado muy distinto, no son estrictamente contrarias. Por ejemplo: antes/ahora.
Además, según el significado de las palabras que se oponen, existen:
- Antónimos recíprocos. Las palabras no podrían existir una sin la otra. Por ejemplo: perder/encontrar.
- Antónimos graduales. Las palabras tienen significados opuestos entre sí, aunque entre ambas existen términos graduales o intermedios. Por ejemplo: cerrado/abierto (término intermedio: entreabierto).
- Antónimos complementarios. Las palabras se excluyen una a la otra, es decir, la existencia de uno de los dos términos impide que el otro exista. Por ejemplo: despierto/dormido.
En lo que respecta a la forma, existen también los denominados antónimos morfológicos, que son aquellos que se forman agregando a la raíz de una palabra un prefijo que indica privación, negación u oposición, como des-, in-, a-, anti-, contra-. Por lo general, se trata de antónimos absolutos. Por ejemplo: justo/injusto, simétrico/asimétrico, corrupción/anticorrupción.
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